Helenekilde Badehotel

A veces, aún me cuesta trabajo creer que viví en el país más feliz del mundo, hasta escribirlo parece irreal. Dinamarca sin duda marco una etapa importante para nosotros, así que decidimos despedirnos de este país hospedandonos en el hermoso Helenekilde Badehotel.

Ya había llegado la primavera a Copenhagen, así que decidimos tomar un tren desde el corazón de la ciudad con destino a Tisvildeleje, un antiguo pueblo de pescadores que se ha convertido en un destino de vacaciones exclusivo al norte de Dinamarca, nos tomó alrededor de 2 horas llegar a nuestro destino, y el viaje en tren fue muy bonito desde Nørreport, Copenhagen.

Helenekilde resulto ser mas que un hotel, es un ambiente, un hogar. Un hogar que recibe a sus huéspedes de una manera sencilla y relajada. Donde la tranquilidad y el lujo se mezclan con la buena comida y la vista espectacular hacia el mar nórdico.

Helenekilde originalmente fue pensado para ser una casa privada, sin embargo, el famoso bailarín de ballet Alexander Kølpin compró Helenekilde en el 2001, haciéndose cargo de su renovación y cuidando que la atmósfera se mantuviera lo más fiel posible al entorno natural y la historia del lugar.

La verdad es que este ha sido uno de los hoteles boutique más lindos en los que nos hemos quedado. Además, la experiencia que ofrece este lugar es increíble. Helenekilde es la copia viviente de lo que califican los daneses como hyggelig, su cuidada decoración, rincones acogedores y su cocina de primer nivel hacen de este lugar un paraíso perfecto.

El Hotel ofrece diferente tipos de habitaciones y programas especiales para un fin de semana romantico, los precios van desde 2695 DKK para dos personas.

(Este post es totalmente independiente, no es un ad y hemos pagado por todos los servicios)


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